Amnistía Internacional denuncia torturas y muertes en cárceles sirias

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18-08-2016.- La ONG Amnistía Internacional (AI) denunció hoy (18.08.2016) las “torturas, condiciones inhumanas y muertes masivas” que se producen sistemáticamente en cárceles de Siria e instó a la comunidad internacional a mediar para zanjar “abusos” equiparables a “crímenes contra la humanidad”.

En su informe “It breaks the human: Torture, disease and death in Syria’s prisons” (Rompe al ser humano: Tortura, enfermedad y muerte en las cárceles sirias), la ONG calcula que más de 17.700 personas habrían fallecido estando prisioneras en el país desde que comenzó la crisis y la guerra, en marzo de 2011. Según las estimaciones de AI, 300 personas por mes.

65 supervivientes de torturas relataron a la organización su experiencia y hablaron de los “abusos espeluznantes” y las “condiciones inhumanas” que tuvieron que sufrir en centros de seguridad sirios, operados por agencias de inteligencia del Gobierno de ese país así como en la Prisión Militar de Saydnaya, a las afueras de Damasco.

“El catálogo de historias de horror describe con detalles espeluznantes los terribles abusos que sufren los detenidos, de forma rutinaria, desde el momento de su arresto, en los interrogatorios y cuando están detenidos en las instalaciones de los servicios de inteligencia sirios”, afirmó Philip Luther, director del programa de AI para Oriente Medio y Norte de África.

Tortura para “derribar oponentes”

Luther recuerda que la tortura ha sido un método usado por el Ejecutivo sirio durante décadas “como modo de derribar a sus oponentes” y que, a día de hoy, esa práctica “forma parte de un ataque sistemático dirigido contra cualquier sospechoso de oponerse al Gobierno, entre la población civil, y equivale a crímenes contra la humanidad”.

AI pide a la comunidad internacional, en particular a Rusia y a Estados Unidos (coordinadores de las negociaciones de paz sobre Siria), que este sea un tema prioritario en sus conversaciones con las autoridades sirias y los grupos armados, a fin de que se ponga fin a esos tratos vejatorios en las cárceles del país. Entre esas prácticas, los supervivientes relatan cómo algunos guardas de seguridad arrancan las uñas a los presos, les queman con cigarros o los escaldan con agua hirviendo y otros prisioneros son víctimas de descargas eléctricas, violaciones o episodios de violencia sexual.

En su informe, AI destaca que “la combinación de condiciones pobres” en esos centros, entre ellas la saturación de personas, la falta de cuidados médicos y de comida, e inadecuados servicios sanitarios, “equivalen a un trato cruel, inhumano y degradante, prohibido por la legislación internacional”. Entre los testimonios se indica que algunos detenidos tenían que turnarse para poder dormir al estar las células abarrotadas; muchos murieron asfixiados y a algunos se les dejó dentro de celdas en las que había cadáveres de otros presos que no sobrevivieron.

Amnistía denuncia que en el caso de la Prisión Militar de Saydnaya, “la tortura y otros tratos vejatorios parecen ser parte de un esfuerzo incansable por degradar, castigar y humillar a los presos” y, de manera rutinaria, los prisioneros son golpeados hasta morir. Notimex