Celebrar y proteger los parques nacionales

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“Necesitamos nuestros parques nacionales y ellos nos necesitan para ponernos de pie y ser una voz”

(StatePoint) Al visitar uno de las 419 increíblemente diversas ubicaciones de los parques nacionales por todo el país, los expertos dicen que es importante dar reconocimiento a las personas que han hablado durante décadas con objeto de proteger y mejorar estos increíbles lugares, así como el trabajo que todavía hace falta.

“Es difícil imaginar cómo sería Estados Unidos sin el Gran Cañón o las Great Smoky Mountains o la Estatua de la Libertad. Los parques nacionales ofrecen más que rutas para hacer excursionismo, playas y cumbres”, dice Theresa Pierno, Presidenta y Directora Ejecutiva de la Asociación de Conservación de los Parques Nacionales (NPCA). “Encontramos un sentimiento de identidad e inspiración en estos preciados lugares. Hablan de quiénes somos como estadounidenses”.

Además, los parques nacionales ofrecen a los veteranos, a los miembros del servicio activo y a sus familias lugares de consuelo, sanación y reflexión, al tiempo que rinden honores a su servicio. Más de una cuarta parte de nuestras ubicaciones de parques nacionales conmemoran la historia militar, desde Gettysburg en Pennsylvania hasta lugares como los parques nacionales de Yosemite y Sequoia, donde los soldados Buffalo fueron los primeros guardabosques.

Los parques nacionales no existen como son hoy por accidente. Hoy, hay panteras de Florida que aún vagan en los Everglades de Florida, los excursionistas de Joshua Tree no ven lo que habría sido el relleno sanitario más grande del país, y la diversa y compartida historia del país se festeja en parques nacionales, desde César Chávez a Birmingham o Stonewall, gracias al trabajo de los conservacionistas, incluyendo a la NPCA.

Durante 100 años, la NPCA ha actuado como valiente defensora de los parques nacionales. La idea de la NPCA surgió a instancias del primer director del Servicio de Parques Nacionales, Stephen Mather, y su colega Robert Sterling Yard, que creían que los parques nacionales necesitaban una voz, independiente del gobierno federal, cuya única responsabilidad fuera protegerlos y mejorarlos para las generaciones presentes y futuras.

“Los primeros defensores del parque compartieron una meta que pervive, la de garantizar que se conserve la maravilla de estos lugares”, dice Pierno. Todos y cada uno de nosotros actuamos como beneficiarios de su visión y acción. Ahora es nuestro turno de asegurarnos de que dentro de 100 años la gente todavía pueda ver la erupción del Old Faithful en Yellowstone, aprender sobre la historia de nuestra democracia en Independence Hall y contemplar asombrados a los osos pardos vadear Brooks Falls en busca de peces en Katmai, en Alaska”.

Desafortunadamente, los parques nacionales continúan enfrentando amenazas, entre ellas la contaminación que está dañando su aire y agua, el cambio climático, el desarrollo energético, un financiamiento federal inadecuado y una lista de necesidades de reparación que llega a casi $12 mil millones de dólares en todo el Sistema de Parques Nacionales. Los expertos dicen que los parques también están bajo amenaza por los intentos de descarrilar las políticas y leyes destinadas a proteger estos preciados lugares, desde la repartición de los monumentos nacionales para el desarrollo hasta la rápida aprobación de arrendamientos para petróleo y gas en algunos de los últimos lugares verdaderamente salvajes de Estados Unidos o cerca de ellos. Para obtener más información, visite npca.org/100.

“Necesitamos nuestros parques nacionales y ellos nos necesitan para ponernos de pie y ser una voz”, dice Pierno.