Retención de líquidos que generan ciertos fármacos podría explicar el aumento del riesgo cardíaco que producen.

Un estudio realizado por investigadores de la Case Western Reserve University, en Estados Unidos, y publicado en 'Clinical Hemorheology and Microcirculation', ha demostrado que la retención de fluidos que generan fármacos como 'Vioxx' (Msd), 'Bextra' (Pfizer) o 'Avandia' (GSK) podría explicar el incremento del riesgo de sufrir ataques al corazón e ictus asociado a los mismos.

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Esta investigación calcula los efectos de la retención de fluidos sobre la velocidad de circulación de la sangre y las turbulencias en el torrente sanguíneo. Este cálculo demostró que la retención de fluidos aumenta el riesgo de que un paciente sufra ictus y ataques al corazón. El descubrimiento tiene implicaciones en la seguridad de los fármacos, pues muchos medicamentos causan retención de fluidos.

Los fármacos para el dolor ‘Vioxx’ y ‘Bextra’, además del tratamiento para la diabetes ‘Avandia’, provocan la retención de fluidos. ‘Vioxx’ y ‘Bextra’, conocidos como inhibidores de lal ciclo-oxigenasa-2 (COX-2), fueron retirados del mercado por presentar problemas de seguridad relacionados con ictus y ataques al corazón. ‘Avandia’ podría, según varios estudios, elevar el riesgo de ataque al corazón.

El autor del trabajo, Robert P. Blankfield, profesor de Medicina de la Case Western Reserve University y miembro del Departamento de Medidina Familiar del University Hospitals Case Medical Center, utilizó varias ecuaciones para mostrar que la retención de fluidos es perjudicial para el sistema cardiovascular.

La retención de fluidos incrementa las posibilidades de que el torrente sanguíneo pueda formar turbulencias, que aceleran la arteriosclerosis y aumentan así el riesgo de sufrir un ictus o ataque al corazón. Muchos fármacos provocan retención de fluidos, lo que eleva la presión sanguínea en algunos pacientes, pero no en todos. Los médicos están preocupados por la posibilidad de que retención de fluidos eleve la presión sanguínea, pero no se preocupan cuando no sube la presión.

Según Blankfield, “esta investigación demuestra que la retención de fluidos no es saludable, porque aumenta la probabilidad de que el torrente sanguíneo tenga turbulencias, con independencia de si sube o no la presión. Así, los fármacos que hacen que el cuerpo retenga fluidos son peligrosos para el sistema cardiovascular”, sentencia.

“Si la FDA (autoridades estadounidenses del medicamento) hubiera sido consciente del aumento de riesgo cardiovascular que generan los fármacos que causan retención de fluidos, ‘Vioxx’, ‘Bextra’ y ‘Avandia’ puede que nunca hubieran sido aprobados. Estos descubrimientos deben animar a la FDA a cambiar algunas de sus políticas actuales”, concluye.